Copa del Rey | El Fuenlabrada se presenta en sociedad ante un Real Madrid que sentencia (0-2)

Aketza Villanueva
por Aketza Villanueva publicado en Copa del Rey Otros Torneos Real Madrid




Buena imagen del Fuenlabrada ante el Real Madrid en la ida de dieciseisavos de Copa del Rey. Los de Zidane se dejaron casi todo en casa, incluso las ganas. Dos penaltis decidieron la eliminatoria. Vallejo no jugará la vuelta por una rigurosa roja directa.

CRÓNICA OFICIAL | CF Fuenlabrada

Era el día y la hora de Fuenlabrada. No sólo del equipo sino de toda una ciudad a la que llaman dormitorio por error. Los que lo hacen deberían corregir dormitorio por soñadora. Sería más acertado y justo. Porque sólo así se entiende la ilusión que se sintió en el Fernando Torres el 26 de octubre de 2017. Una cita histórica que no decepcionó. El Fuenlabrada de Antonio Calderón plantó cara al Real Madrid durante más de 60 minutos. Un dato que no es menor. El campeón de Europa de los dos últimos años era el mayor rival posible y el Fuenla dejó una buena imagen, sumó más adeptos en la ciudad y disfrutó de su gran día porque 7.500 personas le vieron competir y dar la cara en el partido más grande de su historia.

La motivación era enorme y se notó en el equipo. Salió muy bien plantado y tuvieron las primeras ocasiones.  Los centros de Dioni a balón parado generaron incertidumbre en el área blanca, pero Kiko Casilla despejaba los nervios. El Fernando Torres se animaba, era noche para los soñadores que no se querían despertar. Poco importó que la repuesta del Madrid fuera dura. Marcos Llorente lanzó un gran disparo, pero la mano de Codina rozó el balón y lo desvió al larguero. Voló el portero, como lo hacía la cabeza de la gente de la ciudad. Nada parecía imposible y el Fuenlabrada competía al Madrid.

El descanso vino mejor a los visitantes. Dani Fernández, con el tobillo dolorido, fue sustituido por Portilla. El Fuenla seguía bien plantado, pero los de Zidane apretaban más. Aún así no conseguían trenzar la jugada que desequilibrase el marcador. El tanto que marcó el encuentro llegó de penalti. Asensio lanzó de forma magistral y Codina no pudo hacer nada. El meta tuvo más protagonismo despejando las llegadas visitantes que tenía como protagonista a Mayoral. El gol y el cansancio hicieron mella en las piernas, pero no en el orgullo. El equipo nunca bajo los brazo, ni tras el penalti y la expulsión a diez minutos del final. Siempre dio la cara y la afición lo agradeció tras el partido. El gran día del Fernando Torres terminó en aplauso y no era para menos. La ciudad y el equipo se unieron de nuevo. No fue para dormir, fue para soñar. Y esa es la moda ahora al Fuenlabrada. Ese trabajo y esa ilusión que mostró el equipo de principio a fin se han contagiado a la gente y eso no acaba tras un partido de vuelta de Copa del Rey en el Bernabéu. Esto acaba mucho más lejos, mucho más alto. La derrota no logró empañar el día de Fuenlabrada.

Fuente y Foto: www.cffuenlabrada.es

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