El Valladolid regala esos puntos que siempre acaba echando de menos (1-2)

Llegaba el Valladolid al arranque de la competición oficial tras arrasar en pretemporada y, como le pasaba al Córdoba justo antes de su encuentro, se chocó contra el muro de nuestra gran segunda división. El Barça B se aleja de los problemas del primer equipo con una victoria.

CRÓNICA OFICIAL | Real Valladolid

El Real Valladolid debutó en Liga con derrota por la mínima (1-2) ante el filial del Barcelona. Los peores minutos del verano llegaron precisamente en el peor momento, justo cuando comenzaba la competición oficial, y lastraron al equipo de Luis César cuando reaccionó después del descanso. Para entonces, el Pucela perdía por 0-2 y acumulaba malas sensaciones sobre el césped del Estadio José Zorrilla.

Luis César vio mediatizada su alineación inicial, tal y como confesó después, por las molestias que arrastraban en las últimas semanas Hervías y Luismi. El técnico decidió no arriesgar y colocó a Antoñito de extremo derecho por delante de Moyano y apostó por el doble pivote Borja-Cotán, con el orensano como pivote.

Lo cierto es que el Barcelona B fue mejor en la primera parte. No solo por lo que respecta al resultado, también en juego. Aleñá canalizaba el torrente ofensivo azulgrana y Choco Lozano, un jugador fichado a golpe de talonario que también claramente apunta a Primera, era un quebradero de cabeza para la zaga. El ariete fue el encargado de inaugurar el marcador a placer en una jugada más típica de fútbol sala que de fútbol. Balón al segundo palo y a empujar a puerta vacía.

Curiosamente, así llegaría también el segundo gol de los de Gerard López. Precioso control orientado de Lozazo y regalo atrás para que Marc echara un jarro de agua fría a los espectadores vallisoletanos. Un castigo duro que parecía difícil de levantar.

Luis César movió el manzano en la segunda parte y dio entrada a Hervías y Luismi en sustitución de Moyano y Cotán. El extremo, eléctrico, fue un soplo de aire fresco y el mediocentro se hizo con la medular. El Real Valladolid creció y, gracias al gol de Iban Salvador a pase de un buen Nacho, intimidó a un filial azulgrana que se vio en la lona.

Pero no hubo puntería. A veces Varo, a veces la pólvora mojada, a veces un mal último pase. El Pucela murió ahogado en la orilla, aunque, eso sí, acocotó a los catalanes hasta el final hasta el punto de que a los jovencísimos jugadores del Barcelona B solo les quedó el recurso de perder tiempo una y otra vez. Los locales recurrieron al fútbol y al coraje sin obtener recompensa a pesar de que la merecieron.

La derrota, dolorosa sobre todo por producirse en casa y tras la ilusionante pretemporada, ya es pasado. Ahora toca levantarse y pensar en el próximo partido, de nuevo ante un filial. El Sevilla Atlético, que empató en Pamplona este sábado, ya espera al Pucela.

 

Fuente y Foto: www.realvalladolid.es

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